jueves, 1 de octubre de 2009

Puñalada

Estás ahi con tu rostro inerte, al borde del punto de congelación.

El olor a putrefacción poco a poco comienza a salir del lugar, y por vez primera el olfato me devuelve la percepción del tiempo. La sangre coagulada que emanó de tí se confunde con el vino derramado que escucrre entre las copas quebradas.

Te ves tán hermoso, más hermoso que nunca. La paz que emanas es sobrecogedora, tán sobrecogedora como la pasión que escurria por nuestras entrañas cada vez que haciamos el amor en medio de la niebla porteña. Este amor prohibido que sin embargo nos infló el pecho -o al menos a mi- de algo que ciertamente supe llamar vida.

Pero la traición es imperdonable y la ira es incontrolable. Con eso me congratulo, pues ahora se que estás descansando en paz, se que nadie más te perseguirá ni inquisirá sobre tu sexualidad cuando estés en la universidad. Y por mi parte, ahora también podré vivir tranquilo, en paz, pues se que ya nunca volveré a amar a nadie como te amo a tí. Sé que de aquí en adelante nadie más nos mirará de manera extraña cuando sienta esa mirada que era capaz de erizar cada centímetro de mi piel, de llevarme al borde de la taquicardia. Agradéceme, estés donde estés, amor mio, pues de aqui en adelante podrás disfrutar dia a dia de la seguridad de mis venas. Hasta el día en que te dignes a sacarme de este lugar.

No importa que me hayas traicionado. No importa que me haya convertido en un desdichado Caín, y el otro cuerpo desparramado en el suelo, en un desdichado Abel. Te amo, y eso es lo que verdaderamente tiene algun sentido junto con esta botella de whisky.

0 comentarios: