sábado, 5 de junio de 2010

Con Altura

Las caricias se impregnan como agujas acupunturales cuando son escasas y necesarias. Se marcan a fuego junto a las miradas esquivas y penetrantes. Junto a los silencios significantes. Son parte de un recuerdo repleto de contrastes, emulando a ese otoño que los vio nacer.
Sin embargo, las sombras que anhidan la memoria màgicamente son transformadas en esperanzas bajo las luces esmeraldas. Esas mismas que secuden a mi alma con irracionales razones que resultan mas bellas que la mismisima belleza. Que compensan, de alguna forma, ese oxigeno que a veces falta al caminar para buscarte.

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