Estás ahi con tu rostro inerte, al borde del punto de congelación.
El olor a putrefacción poco a poco comienza a salir del lugar, y por vez primera el olfato me devuelve la percepción del tiempo. La sangre coagulada que emanó de tí se confunde con el vino derramado que escucrre entre las copas quebradas.
Te ves tán hermoso, más hermoso que nunca. La paz que emanas es sobrecogedora, tán sobrecogedora como la pasión que escurria por nuestras entrañas cada vez que haciamos el amor en medio de la niebla porteña. Este amor prohibido que sin embargo nos infló el pecho -o al menos a mi- de algo que ciertamente supe llamar vida.
Pero la traición es imperdonable y la ira es incontrolable. Con eso me congratulo, pues ahora se que estás descansando en paz, se que nadie más te perseguirá ni inquisirá sobre tu sexualidad cuando estés en la universidad. Y por mi parte, ahora también podré vivir tranquilo, en paz, pues se que ya nunca volveré a amar a nadie como te amo a tí. Sé que de aquí en adelante nadie más nos mirará de manera extraña cuando sienta esa mirada que era capaz de erizar cada centímetro de mi piel, de llevarme al borde de la taquicardia. Agradéceme, estés donde estés, amor mio, pues de aqui en adelante podrás disfrutar dia a dia de la seguridad de mis venas. Hasta el día en que te dignes a sacarme de este lugar.
No importa que me hayas traicionado. No importa que me haya convertido en un desdichado Caín, y el otro cuerpo desparramado en el suelo, en un desdichado Abel. Te amo, y eso es lo que verdaderamente tiene algun sentido junto con esta botella de whisky.
jueves, 1 de octubre de 2009
Puñalada
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jueves, 13 de agosto de 2009
Oda a la Protectora.
Los pensamientos se funden una y otra vez en descarnados sonetos de amor. Tantos, que son absolutamente suficientes para no dejarme dormir, para tatuar en mi piel las marcas de tu ausencia.
Parece tan exagerada dicha afirmación, pero mentiria si afirmara que mi mente está preparada para el descanso. Por ello me dejo encandilar por el falso crepúsculo que provoca la niebla nocturna cuando se funde con el brillo urbano. Y extrañamente me siento bien, me siento lleno. Dicha sensación parece ser familiar.
¿Será que tú influjo se confunde entre el dia y la noche? ¿Será que me aplastas entre la dicha floreciente del amor y la fría pared de la incertidumbre?. Por gracia del destino, soy tan poderoso que he sabido detener el tiempo, pero mis brazos poco a poco ceden y se preguntan, no sé si ansiosos o desesperados: ¿Debo violar, una por una, cada ley de la física para retroceder la rotación? ¿O debo simplemente sentarme a ver el amanecer?, ¿O debo llorar hasta que ni siquiera pueda distinguir las manos que sujeten mi pañuelo?.
Algo me dice que necesito sentir el calor matutino en mi curtido rostro, para aplacar toda miasma que aún emane de mi ser.
Algo me dice que quiero tener la suficiente fuerza para hacer que sólo protejas mi alma, y la de ninguno más.
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sábado, 18 de julio de 2009
Pasión a la Venta
Ella siente algo de calor a pesar de estar semidesnuda recostada en el viejo sofá. Quizás por efecto de esa exótica decoración visual y olfativa del departamento-habitación que burdamente intentaba ser un ambiente afrodisíaco. Absorta en el efecto narcotizante de la nube inciensosa logró distinguir un sonido de timbre que sin embargo, fue más que suficiente para tomarla por sorpresa. Sensación que antecedió al hastío y a esa pequeña frustración que solía gestarse en su cuerpo cada vez que el aparato emitía su chirrido. Pero ella de alguna forma había aprendido a desconectar el embriague que conectaba su corazón con su rostro, el cual casi por inercia ya esbozaba en sus facciones una suave sonrisa sazonada con una mirada cargada del mas obsceno erotismo.
El nerviosismo hedía por sus poros gracias a la tarde soleada, diluyéndose para su suerte en un viento semi-tibio que lograba acariciar su rostro. Otra vez había tomado la misma decisión y al son de ese instinto que a veces parece mover al macho sus pies rápidamente caminaban entre los Art-Decó del Lastarria que adornaban el paisaje veraniego rebosante de verdes y amarillas alegrías desteñidas. El amor y el despecho circulaban como sangre por su cabeza y como puñaladas aterciopeladas que pretendían a cada momento situarse en el medio de su pecho para proponerle esa muerte que el en su conciente y en su subconsciente anhelaba. Pero la presión del Bóxer era mayor que esa tristeza. Lo suficiente para apretar ese botón blanco.
Los desdichados así estuvieron frente a frente, listos y dispuestos para un ritual que mezclaba cinismo, pasión, dolor y desesperanza. El se sentó en el sillón medianamente perturbado y caliente, como queriendo mirar al horizonte gracias al desagradable efecto del incienso, del que solo fue rescatado por el susurro caribeño que tan perdido como el, pedía su recompensa.
La obra comienza. Ambos cierran los ojos y simulan hacer el amor. Ella intenta por un momento sentir, pensando infructuosamente que la unión de las carnes aplacaría su angustia. El infructuosamente también intenta imaginar su rostro después de las buenas noches, pero solo consigue sentirse asqueroso y poco a poco termina actuando como un perro en celo. Es una escena perfecta. Los recuerdos se mezclan con los gemidos mientras la saliva y el sudor repleto de tóxicos fragantes se mezclan con las lágrimas que ella silenciosamente intenta cubrir con su mentiroso y estridente gemido que llena toda la habitación. El placer se respira en el aire y el olor a sexo empaña los vidrios justo antes de la eyaculación, la señal que ambos esperaban para desparramarse en el colchón entre el arrepentimiento y la satisfacción. Entre la mentira que significa mirarse a los ojos por tercera vez en cuarenta y cinco minutos y permaneciendo en silencio ambos al percatarse que aparte de estar unidos por sus sexos, estaban unidos por el dolor.
Ya no había nada más que decir.
El necesitaba amor, ella necesitaba dinero.
El complemento perfecto cuando hay necesidad de por medio.
Cuando hay una boca que alimentar y una verga que domar.
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viernes, 17 de julio de 2009
18
Érase una vez una princesa que a primera vista parecía un ser contradictorio. Contradictorio pues gustaba vestir ropajes oscuros que inevitablemente hacían contraste con su piel extraordinariamente blanca, casi brillante. Quizás el color era metáfora de su alma, la cual era responsable de su extraño don. Ella sin quererlo, o sin saberlo era capaz de llenar de vida tan solo por la acción de sus manos con vida a todo aquel que quisiera recibir esa sensación cobijante.
La princesa parecía inocente, pero lo compensaba al estar dotada de una inteligencia que parecía sobrepasar la comprensión de un mortal. Una inteligencia que le permitía día a día demostrar al mundo que era una aventajada hija de Gaia. Ella podía estar orgullosa de su hija. Su hija simplemente lo llenaba todo y lo hacía de tal forma que su brillo era más que suficiente para iluminar hasta el más recóndito rincón de la dimensión de quien quisiera recibir aquella luz.
Un día alguien quiso recibirla. Y sintió valedero viajar cientos de kilómetros para comprobar si aquel mito que su corazón le contó era cierto. Y la sorpresa -por cierto, anhelada- fue mayúscula cuando sus labios se fundieron en un beso. Con eso era más que suficiente. La magia surgió y la fé tuvo su recompensa, pues ambos conocieron la razón por la cual todo eso era posible, y es que su madre, sabiamente, creo una fuerza superior que unió sus esencias para que pudiesen transformar algo onírico en algo real.
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lunes, 11 de mayo de 2009
Aseo General
Hoy todo está limpio.
Todo está limpio y sin embargo, aun me siento inmundo.
Mis labios aun rebosan de asco, mi corazón de odio.
Y me estoy hundiendo por ello.
Mi habitación es hoy, motivo de orgullo.
Reluciente, impecable.
pero inestable, resbalosa.
Una trampa, capaz de aturdirme, de hacerme desaparecer.
¿Necesito ver todo sucio?
¿Mis fauces se han acostumbrado a aquel habitat?
¿Mi mente y mi pureza se fueron a la mierda y ya no puedo volver atrás?
¿La inmundicia es tan vital ya como este humo que aspiro?
¿Cómo este frio que siento?
¿Cómo Thom Yorke musicalizando esta noche otoñal?
¿La necesidad de placer se superpone a la Felicidad?
¿El placer es la felicidad?
Espero.
Espero que Cronos y el Kharma me devuelvan mi aliento.
y mi sonrisa.
Salud.
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